El amor y la discapacidad no conocen hoy día límites. Todos necesitamos amar y ser amados, y no importa cuál sea la situación si uno está dispuesto a amar de verdad. El amor y la discapacidad buscan su sitio cada vez más, buscan sus fórmulas para llegar bien lejos, y ya no existen fronteras para ellos. Las barreras van desapareciendo, y las personas que comparten una discapacidad lo saben, porque no existen límites cuando se trata del amor.
Intentar separar el amor y la discapacidad es tan absurdo como querer que un pez sobreviva fuera del agua. Hoy día es tan grande el afán de superación en personas con una discapacidad, sea del tipo que sea, que nada se antepone a la hora de realizar una conquista, llevar a cabo un coqueteo, disfrutar de una cita o incluso llegar a tener relaciones íntimas con otra persona. Todo porque amor y discapacidad están intrínsecamente unidos, o mejor dicho, no existe diferenciación alguna respecto a personas que no tienen discapacidad alguna.

Ya dependiendo del tipo de discapacidad que sea y el grado las formas pueden cambiar. Personas invidentes necesitarán la ayuda de un perro guía, de otra persona, y vivirán una relación de manera distinta que una persona que no puede moverse por sí misma.

Es lo más habitual que personas con discapacidad se conozcan en los ámbitos que frecuentan y lleguen a formar parejas. Por el contrario tampoco es extraño encontrar el amor y la discapadidad unidos en personas completamente diferentes, cuyas parejas están formadas por personas sin capacidad, y otras con discapacidad. Y es porque la realidad es que cuando el amor llama a la puerta pocos pueden rechazarlo.
Hoy día las barreras de todo tipo han desaparecido para estas personas, y por tanto pueden vivir su amor plenamente de una manera completamente distinta a la de antaño. A la eliminación de barreras se une el avance en las técnicas para que las personas discapacitadas lleven una vida mejor, puedan hacer vidas más normales, y por tanto como conclusión, decir que amor y discapacidad ya no es algo tan raro, sino una parte más de la vida de las personas.
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