Muchas personas deciden buscar pareja cuando consideran que el tiempo de amar puede haber llegado. Con frecuencia, en los inicios de una relación, se espera que sea el otro quien empiece a exteriorizar sus sentimientos para reforzar los nuestros. El miedo a decir \”te quiero\” es común entre hombres y mujeres.
Buscar pareja, encontrarla y mantenerla es una realidad que puede durar toda una vida. Aunque así no lo fuera es importante saber que ambos miembros de la pareja esperan escuchar del otro lo que el mismo otro desea escuchar de sus bocas. \”Te quiero\” implica un compromiso y por esta razón, algunas personas son reacias a pronunciarlo cuando buscar pareja ya se convirtió en realidad tangible.
El miedo a exteriorizar sentimientos puede llevar, en ocasiones, a perder ocasiones cuando se quiere buscar pareja. En todas las relaciones debe establecerse una reciprocidad de sentimientos y exaltación verbal de la pasión y, por tanto, del sentimiento.
Muchas son las razones de esta incapacidad para verbalizar sentimientos: miedo, timidez, desconfianza o vulnerabilidad. Buscar pareja pretende encontrar a quien nos quiera en la misma medida y a todos nos gusta saber qué siente la otra persona antes de descubrirnos a nosotros mismos. Es un mero mecanismo de protección que tenemos todos los seres humanos.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que ser reservado en cuanto a sentimientos puede llegar a ser una baza a nuestro favor si esto supone dejar que el otro de los primeros pasos que aseguren, poco a poco, nuestra confianza.
Cuando buscar pareja ya ha sido un éxito hay que intentar demostrar con palabras también que los sentimientos que nos embriagan son verdaderos. La participación de dos en el juego de la reciprocidad afectiva nos hará aprender del otro y de nosotros mismos y avanzar en nuestra historia como pareja.

El miedo a decir \”te quiero\” va superándose de una manera natural cuando el hecho de buscar pareja nos ha llevado a encontrar a esa persona con la que nos será fácil hablar de sentimientos sin pararnos a pasar vergüenza o timidez. Cada persona tiene un ritmo de experiencia y aprendizaje muy distinto y las presiones casi nunca sirven de nada.
